las 12:25 estoy en la cocina, el tufo de los refritos de los vecinos, me esta matando, el acido me sube por la garganta y me la esta corroyendo, lenta pero incansablemente, sin piedad ni descanso hoy la ulcera esta en pie de guerra y no hay nada que hacer, por que para no gastar lo poco de dinero que me queda para pasar el mes, no me compre las pastillas , este es el lugar mas fresco del piso y aquí estoy. Hoy me pase la tarde en el súper, que agobio que de gente, niños gritando, madres estresadas y abuelas renqueantes, además fui con mi yerno, ¿que será que les pasa a los hombres? solo es llegar y se les agria la cara, se les crispa la mirada y no paran de lanzar miradas asesinas cada vez que nos paramos a coger alguna lata, unos tomates o una coca cola, de verdad que no vuelvo a hacer la compra del mes con un hombre, cuando muera si me reencarno me da igual que sea en un animal peludo, un insecto o una planta, no me importa, pero que sea del genero femenino, tenemos paciencia, amor que nos desborda, ternura y tantas cosas que los hombres, si es que lo tienen, lo disimulan tan bien, tanto que yo aun no he podido descubrirlo en ninguno.

Me he quedado viuda dos veces, y si lo pienso bien, ha sido un alivio en los dos casos.

El primero era un sociopata, traficante de armas, mujeriego y sinvergüenza, eso si, guapo y simpaticon con una labia inmejorable, que tenia a mi madre encandilada y a mi me hacia pintar los parpados en negro,(¿?) tuvimos una hija de la que pasaba totalmente, un taller de reparación de automóviles que le monto mi padre y espolio totalmente en un fin de semana con puente, y que lo único que no vendió, para financiar un viaje, a no se que país asiático, donde tenia sus contactos para los trapicheos de armas, fue mi ropa y la cuna de nuestra hija, hay que decir que aun en lo deleznable y patético de esa conducta, fue un detalle de extrema delicadeza por su parte dejarme a mi algo que ponerme y a mi hija la cuna que le regalo mi madre.

Con él viví dos autenticas persecuciones policiales, una en el transiberiano, acabo él detenido y yo sola y embarazada en un pequeño pueblo fronterizo, justo después de dejar holanda y ya dentro de Alemania, (él era alemán) y otra en mi ciudad natal, en una obscura noche de invierno, sin comermelo ni bebermelo me vi corriendo por mi vida o por lo que fuera, no sabia de que iva la cosa, no podia pararme es decir el no me dejaba me tenia cojida de un brazo y me hacia volar mas que correr, y yo entre el trafico serpenteante, resoplando y diciendome ¿en donde me he metido? ¿que he hecho yo para merecerme esto? al fin y dos horas después, cuando el flato me estaba matando y tras subirnos a dos taxis para despistar, acabamos en un tugurio de mala muerte hasta casi el amanecer, esperando que ya hubiera pasado el peligro y pudieramos regresar a casa, y como eso no era vida pedi el divorcio, a pero eso en aquella epoca postfranquista no era algo sencillo y pasaron 15 años y seguia casada con él…continuara.